Desintoxicación digital

Actualizado: sep 17

Debido a su modelo de negocio, la redes sociales fomentan la adicción de los usuarios. Estas actividades que recomendamos para adultos, menores, familias… están encaminadas a la desintoxicación digital de adultos, a la prevención de la adicción de los usuarios más jóvenes y al uso más consciente y seguro de los dispositivos:

Desactivar las notificaciones de las redes sociales, incluso las vibraciones: Las notificaciones son el gancho principal que las redes sociales utilizan para que los usuarios volvamos cuanto antes a utilizarlas. No se si os habéis fijado, pero últimamente por ejemplo en Facebook, si no las desconectamos recibimos notificaciones aunque nuestros amigos no publiquen nada ni nos lleguen mensajes, recibimos notificaciones sobre grupos que nos pueden interesar, personas que a lo mejor conocemos… Es una llamada de atención por parte de las redes sociales para que dejemos lo que estamos haciendo y pasemos más tiempo en ellas.


Podemos dejar las notificaciones de una red social que utilicemos para comunicarnos con los demás. Si usamos los mensajes normales, no haría falta dejar ningún tipo de comunicación.


Establecer un tiempo máximo diario de pantallas: los menores de dos años cero minutos, nada. Ya hay estudios que demuestran que los menores de 2 años que tienen una exposición a pantallas de forma habitual sufren una falta de desarrollo de una parte física concreta del cerebro. A partir de los dos años hasta los seis, cuanto menos tiempo mejor. A partir de seis años el tiempo máximo total recomendado es de dos horas diarias. Dentro de las dos horas entran el tiempo de televisión, tiempo de redes sociales (WhatsApp, Instagram, Facebook, YouTube…) juegos online… todo. En adultos, el tiempo recomendado es similar, algo más de dos horas, pero poco más. Sabiendo los tiempo recomendados para cada edad, se recomienda que cada familia o persona se vaya poniendo objetivos reales y que se puedan conseguir. Si nos damos cuenta de que nosotros o nuestros hijos, pasamos por ejemplo 5 horas al día delante de pantalla, no es aconsejable bajar el tiempo de forma drástica. Comenzaremos poco a poco, una semana 4 horas y media, la siguiente 4… Con niños y adolescentes, si hablamos con ellos y les preguntamos cuánto tiempo al día creen que deberían usar las pantallas, muchas veces dicen cosas bastante razonables, podríamos negociarlo con ellos.


Establecer una hora de fin de uso de dispositivos: A partir de una hora concreta, cada persona o familia elige la suya (las 20:00, las 21:00, las 22:00, antes o después), todos los dispositivos de la casa pasan a estar en un lugar común concreto, como la sala o un rincón de la entrada… No los utilizaremos a no ser que alguien nos llame por teléfono en cuyo caso contestaremos. Pero nada de Facebook, Youtube, WhatsApp, Instagram…


Los objetivos de esta actividad son reducir el uso que hacemos de los dispositivos digitales por la noche; no utilizar pantallas justo antes de ir a dormir para poder dormir mejor; no dormir con dispositivos en el cuarto para evitar la tentación de pasar más tiempo pegados a ellos si no podemos dormir, si nos levantamos para ir al cuarto de baño… Podemos tener un despertador normal en la habitación y dejar el smartphone por la noche en otro sitio.


Establecer el uso o no uso de dispositivos durante las comidas y cumplirlo: Cada persona o familia elige si se pueden utilizar dispositivos durante las comidas. No se recomienda hacerlo, sobre todo en el caso de familias que tienen niños y adolescentes. En el caso de personas que viven solas tampoco se recomienda comer con pantallas. Si por ejemplo hay personas que comen o cenan viendo algo en el portátil, la tablet o el smartphone, podrían reducir el número de días que come delante de las pantallas y la cantidad de tiempo que pasan en cada comida.

Desinstalar aplicaciones que no utilicemos, incluidas las redes sociales y aplicaciones de noticias que no utilicemos o utilicemos poco. Todo lo que no sea importante ahora podemos eliminarlo para evitar la tentación de entrar a ver qué hay.

Dejar de usar Google y Google Chrome y usar buscadores privados como Qwant: La razón de esto es que las redes sociales ya tienen demasiada información sobre nosotros, y si utilizamos los servicios de Google que recopilan todo lo que pueden y más, utilizarán ganchos más personalizados en las recomendaciones de Youtube, que también es de Google.


Salir a la calle sin smartphone: Al oírlo por primera vez puede parecer “una locura”, pero podemos comenzar a salir a la calle sin smartphone. Al principio puede ser para hacer trayectos cortos como recados, luego podemos dejarlo en casa cuando vamos a dar un paseo para desconectar, cuando salimos los domingos… hasta que no necesitemos llevar el teléfono a todos lados. Un porcentaje muy elevado de los usuarios, se lleva el teléfono hasta el cuarto de baño, y un porcentaje importante lo usa mientras conduce: “Miro un segundo lo que me han mandado, no me despisto mucho”, “a mí me lo lee el teléfono, no lo leo yo”, “yo solo mando notas de voz”, “yo solamente cuando el coche está parado”… Otros directamente escriben mensajes mientras conducen, o mientras esperan en semáforos porque lo que tienen que escribir o ver es siempre tan importante que no pueden esperar 10 minutos a verlo o mandarlo.


La ansiedad que nos entra al pensar en salir a la calle sin teléfono y que aumenta cuando salimos a la calle sin smartphone pensando que va a pasar algo, que alguien nos va a llamar y que no vamos a poder contestar o que no nos vamos a enterar de algo es la señal de que las redes sociales han hecho perfectamente su trabajo y nuestra adicción es total. Lo cierto es que a menos que seamos neurocirujanos y que estemos de guardia, es muy poco probable que mientras estamos alejados del smartphone pase algo de vida o muerte que no pueda esperar media hora.


Salir a pasear: Salir a pasear sin smartphone es una idea estupenda para desconectar. Si el paseo es en parques con árboles o en la naturaleza el beneficio es mucho mayor. Después de cenar, si hace buena noche también podemos salir a pasear en lugar de quedarnos viendo la tele o cotilleando en las redes sociales.

Buscar compañeros de “desintoxicación”: Puede servirnos de ayuda hablar con alguien que también quiera ser dueño y no esclavo de su vida digital. Entre varias personas puede ser más motivador seguir el proceso. El objetivo no tiene que ser dejar de usar las pantallas del todo. Cada uno se puede poner un objetivo diferente. A lo mejor el objetivo de una persona empieza por llegar al tiempo recomendado de uso diario. Las redes sociales no son malas, tienen muchas cosas positivas. El problema es que su modelo de negocio está creando muchos males muy graves, entre ellos la adicción.

No aceptar publicaciones o videos recomendados: En Facebook, Youtube u otras redes sociales nos recomiendan videos en base a los que hemos visto previamente. El problema con esto es que no nos recomiendan videos que nos van a gustar, nos recomiendan videos y publicaciones que tienen más probabilidades de mantenernos enganchados durante más tiempo para que consumamos más publicidad y generamos más datos de uso. Siempre veremos aquello que queríamos ver y no haremos caso de las recomendaciones. Si lo intentamos veremos que es difícil, porque las recomendaciones están 100% personalizadas y los algoritmos ya tienen un 80% de eficacia en mostrarnos cosas que nos van a enganchar.

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