Conversaciones con niños y adolescentes

Los smartphones no son juguetes. Son herramientas de comunicación muy importantes, pero es una comunicación bidireccional. Eso significa que la persona que utiliza el smartphone puede conectar con todo el mundo, pero todo el mundo también puede conectar con esta persona, tenga la edad que tenga.


Esto ocurre porque los smartphones tienen conexión a Internet y vienen acompañados de la redes sociales queramos o no. WhatsApp y YouTube también son redes sociales. Y es muy difícil, casi imposible, regalar un smartphone a un adolescente sin que se instale Instagram, Snapchat, o alguna red social similar.


Se recomienda que mientras los menores vayan creciendo reciban conversaciones sobre diferentes temas que les puedan ayudar en el uso consciente de Internet y de la tecnología.


Estas conversaciones les prepararán para que cuando reciban un smartphone puedan hacer un uso más consciente de él.



Privacidad


Es muy importante que entiendan lo que es la privacidad, que hay una serie de información privada sobre sí mismos que no tienen que compartir con nadie. Esa información se compone de sus nombres, apellidos, direcciones, números de teléfono, imágenes… pero también es información privada quienes son sus amigos, información sobre familiares, mascotas, gustos…


Desde que son pequeñitos, tienen que diferenciar qué tipo de información es información personal y qué tipo de información no lo es. Con los niños de primaria nosotros solemos hacerles preguntas en formato de juego para que ellos vayan diciendo si lo que les preguntamos es información privada o no. Por ejemplo, podemos preguntarles “cual es tu comida favorita”, “dónde vives”, “qué tipo de películas te gustan”, podemos decirles “mándame una foto para que vea cómo eres”… para que entiendan la diferencia.


Es importante que sepan diferenciar esto porque hoy en día los juegos online se juegan con otras personas desconocidas, y si saben qué tipo de información es privada y qué tipo de información no es privada, les será mucho más sencillo hablar sobre el juego y jugar con desconocidos sin correr riesgos, porque queramos o no si juegan a juegos online van a jugar con desconocidos.


Si un niño pequeño de ejemplo seis años sabe diferenciar qué es información personal y qué no es información personal, cuando el unicornio azul con el que está jugando (que detrás de ese personaje hay una persona que no sabemos cuántos años tiene), le pide información personal, lo va a reconocer y no se la va a dar. Otra cosa que debemos decirles es eso, que detrás de cada personaje o jugador hay una persona real.


Ejemplo real visto en 6º de primaria: en juegos sobre fútbol como el FIFA, es habitual que haya pequeñas estafas donde desconocidos prometen a los niños y adolescentes que si les mandan sus direcciones de correo les van a llegar jugadores de equipos de primera división. Después de dar los correos electrónicos esos usuarios sufren intentos de robos de cuentas o empiezan a recibir e-mails con spam, con otro tipo de estafas, virus…

Si un adolescente o un niño sabe que nunca tiene que dar información personal, y que el correo electrónico es un tipo de información personal, cuando se enfrenten a ese tipo de estafas, porque todo el mundo que utilice una red social o un juego online se va a enfrentar a un montón de tipos de estafas diferentes, va a detectar que le quieren sacar información privada y no la va a dar.



Huella digital


Cuando utilizamos Internet, un juego online o una red social tenemos que tener claro que todo lo que hacemos deja un rastro. Cada vez que nos conectamos a Internet,, cada vez que visitamos una página cada vez que hablamos con alguien, cada vez que mandamos un mensaje, siempre queda registrado.


Queda registrado qué hemos hecho, cuándo lo hemos hecho, desde dónde lo hemos hecho… hay diferentes empresas que guardan los registros de lo que hacemos en Internet:


Por un lado está nuestro proveedor de servicios de Internet, como por ejemplo Euskaltel, Movistar, Vodafone… estas empresas con las que contratamos el servicio de Internet llevan un registro muy detallado de todas las páginas que visitamos, de todos los mensajes que mandamos y de todas las llamadas que hacemos. Si nos conectamos a Internet usando una red Wi-Fi, el router que genera esa señal también guarda las acciones que vamos realizando. Si utilizamos un navegador para acceder a Internet, (Chrome, Safari, Firefox…) estas empresas también guardan un registro de lo que hacemos. Si utilizamos un buscador para buscar contenido en Internet (Google, Yahoo…) el buscador también guarda todo lo que estamos buscando y la información relacionada.


Las redes sociales guardan todo lo que hacemos en ellas: con quién hablamos, qué decimos, qué nos gusta, qué compartimos, a qué le damos “Like”, analiza las fotos que subimos para saber cómo somos, como es nuestro pelo, cómo es nuestra casa, cómo son nuestros amigos, cómo es nuestra ropa, controla a qué hora nos conectamos por primera vez, a qué hora nos conectamos por última vez…… crean perfiles específicos sobre cada usuario.


En internet también existen leyes y hay un montón de acciones que están tipificadas en el código penal. Por eso debemos ser cuidadosos con lo que hacemos en Internet, siempre se puede saber quién ha hecho qué. Más adelante veremos los delitos que se realizan habitualmente a través de las redes sociales e Internet.

Identidad digital


La identidad digital es la percepción que se tiene de mí en base a todo lo que he ido haciendo y diciendo en la redes sociales e Internet. Todo lo que escribimos queda para siempre, una vez que publicamos algo en una red social permanecerá de forma indefinida hasta que lo borremos. Pero incluso si lo hemos borrado, alguien ha podido cogerlo y guardarlo o publicarlo en otro sitio diferente.

Por lo tanto tenemos que tener mucho cuidado con lo que publicamos en la redes sociales y con todo lo que mandamos a través de mensajes directos a otras personas. Lo que publicamos en las redes sociales son la forma en la que el mundo nos va a conocer y va a condicionar como nos van a ver otras personas. En otras palabras son nuestra presentación al mundo.


Todo lo que escribamos o publiquemos ahora va a influir en el futuro. Puede influir en que una persona decida contratarnos o no, puede influir en que una persona decida salir con nosotros o no, puede influir en la opinión que nuestros futuros suegros puedan tener sobre nosotros, puede influir en la opinión que futuros amigos se puedan crear sobre nosotros antes de conocernos y en función de eso darnos una oportunidad o no… Por eso repito, tenemos que ser muy cuidadosos con lo que escribimos en la redes sociales.


Consejos a la hora de publicar cosas


No se recomienda escribir cuando estamos enfadados. Antes de publicar o enviar algo a alguien conviene pensar si eso que estamos publicando puede volverse contra nosotros de alguna manera o si estamos cometiendo algún delito al hacerlo.

Conviene repasar de vez en cuando nuestro historial en redes sociales para ir quitando cosas que a lo mejor en un momento concreto nos parecían graciosas pero que más tarde valoramos que no son tan graciosas o que nos pueden perjudicar de alguna manera.

No se recomienda mandar o escribir secretos ni cosas personales a través de mensajes directos en aplicaciones como WhatsApp, Snapchat, Instagram, Facebook… Todo eso que mandamos se puede volver contra nosotros en el futuro. Hoy nos llevamos muy bien con alguien, pero a lo mejor mañana alguien se enfada mucho y cuando alguien está muy enfadado solo necesitas munición para disparar.

Desinformación


Hay mucha desinformación circulando por la redes sociales, y un montón de niños y adolescentes siguen consejos de gente que no tiene ni idea de lo que dice. Pueden seguir consejos de todo tipo: consejos para mantener las primeras relaciones sexuales, consejos para adelgazar, consejos para ganar dinero extra, consejos sobre ciberseguridad, consejos sobre cómo tratar a los demás, consejos sobre relaciones sentimentales…


Es muy importante enseñar a ser críticos con las personas que seguimos en redes sociales y en YouTube, porque a lo mejor seguimos a alguien porque hace algo muy bien (por ejemplo jugar a videojuegos y comentarlos) pero luego esa persona se pone hablar de otras cosas de las que no tiene ni idea y en vez de informarnos nos está desinformando y generando confusión sobre muchos temas importantes.

Debemos plantearnos si esa persona que seguimos en Instagram, Facebook o ese YouTuber está cualificado para hablar de lo que está hablando. ¿Tienes algún tipo de formación para hacer videos sobre esos temas determinados? A lo mejor si son videos jugando a videojuegos no hace falta esa formación pero si empieza hablar por ejemplo sobre psicología, tendrá que tener una base mínima de conocimientos. Hay muchas personas que lo único que hacen son búsquedas en Internet de temas muy complejos, y los tratan de una forma muy ligera sin tener mucha idea de lo que están diciendo porque lo único que hacen es repetir lo que han leído sin entender nada.


También es importante enseñar a ser críticos con lo que leemos, el 60 % de Internet es mentira. Eso significa que el 60 % de los mensajes de WhatsApp que recibimos son mentira, el 60 % de los Videos que vemos en YouTube no tienen información correcta, el 60 % de las publicaciones que vemos en Instagram no tienen información verificada…


Para hacer frente a la desinformación, conviene enseñar a contrastar todo lo que leemos antes de creérnoslo. Debemos enseñar a comprobar si un mensaje que recibimos puede ser falso o no.


Esto es tan sencillo como acostumbrarnos a ver si eso que nos están contando en ese mensaje trae un enlace a una página oficial o aún medio de comunicación fiable que esté corroborando la información que nos están enviando. Si alguien me manda un mensaje diciendo que se acaba de enterar de que si saltamos tres veces y damos una voltereta vamos a aumentar nuestra inteligencia en un 15%, ese mensaje tendrá que tener un enlace a una noticia de un medio comunicación que lo esté cubriendo o un enlace a un lugar fiable que lo diga. Lo mismo con todo tipo de información que me envíen. “¿Te has enterado de esto?” tiene que ir acompañado de un enlace a un medio comunicación que lo corrobore o a una página oficial que está informando de eso.


Por otro lado cada vez que alguien nos envíe información o cada vez que veamos algo en YouTube o en Instagram y que vayamos a incorporar a nuestra vida, como una acción, un hábito, podemos acostumbrarnos a hacer una búsqueda en Internet sobre eso para ver si eso que vamos hacer es buena idea o no. Es muy buena idea ir recopilando diferentes sitios con información fiable sobre temas diversos para poder contrastar cosas cuando tengamos dudas.


Por poner un ejemplo, hay retos en TikTok, Youtube e Instagram diseñados para hacer daño a los usuarios como “si metes una bola de aluminio en el microondas sale convertida en una esfera perfecta”, o retos que nos animan a echar alcohol en nuestros brazos y prendernos fuego diciendo que no nos hacemos daño.



Desconocidos


No hay forma de saber con quien hablamos en Internet. Si no le conocemos en la vida física, la persona que hay detrás de una cuenta puede ser cualquiera. Muchos adolescentes creen que viendo